Nuestra amiga la muerte

El infierno helado descrito por Dante y dibujado por Durero.

Se cumple hoy, dos de mayo de 2020, un mes del fallecimiento de mi padre causado por la maldita Covid-19 y el colapso de nuestra seguridad social en esos días. El 2 de abirl es el día en que murieron más españoles por la pandemia. Ese día llegamos a los 10.000 muertos y hoy a los 25.000.

Quiero hoy compartir un escrito de mi padre, que presenta su visión de la muerte, visión que comparto. Si lo lees te hará sonreír y reflexionar a la vez.

Espero que resulte útil a aquellos que se plantean la cuestión en estas semanas que llevamos de confinamiento y en las que nos quedan de lucha contra el virus y sus consecuencias. Se titula: Nuestra amiga la muerte.

Urgencia de la accesibilidad ante el Coronavirus o Covid19

Ordenadores conectados entre sí.

Esta será una entrada corta porque he sido afectada por el coronavirus aunque no padezco el coronavirus. Tengo ciática debido a que ya no te traen la compra a casa e intentando cargar yo con la compra semanal me he hecho daño.

El tema del que quiero escribir hace días y no he podido hacerlo es, como el título indica, cómo ahora se ve claramente la urgencia de la accesibilidad debido a que el coronavirus ha obligado a nuestra sociedad a hacer una serie de cambios.

En todos los niveles educativos se hace necesaria ahora la virtualidad, la educación online. Ello supone la exigencia de atender a los criterios de accesibilidad, dado que los alumnos participarán en muy diversas condiciones. Diversidad de dispositivo, diversidad de ancho de banda, diversidad de capacidades de percepción debida no sólo a sus propias características sino a las ambientales como hermanos menores haciendo ruido, personas en el entorno que pueden estar enfermas y requerir, por el contrario, quietud y silencio, etc.

Muchos trabajos se han de hacer ahora telemáticamente. Ello exige utilizar aplicaciones y elementos de comunicación que, nuevamente, por una parte exigen ciertas condiciones y, por otra, ajustarse a las condiciones particulares de quien las usa. Es decir, han de cumplir con los criterios de accesibilidad para cubrir esas necesidades y preferencias de utilización.

Por otro lado, el hecho de que se pueda realizar los trabajos de manera telemática prueba que se podría emplear a más personas con discapacidad y, desde luego, facilitar a todos esa posiblidad de teletrabajar.

Volviendo a la edcuación, hay otra cuestión importante: Si bien rápidamente los colegios y universidades se han hecho con las aplicaciones que les permiten ofrecer esa enseñanza online, hay un problema evidente, al menos para mí y para todos los que llevamos años trabajando en el campo de la educación a disitacia y telemática: Los profesores, en su mayoría, no están formados para hacerlo. Los profesores no suelen tener los conocimientos necesarios de accesibilidad ni los conocimientos didácticos necesarios para cumplir adecuadamente con la tarea de enseñar telemáticamente.

Por tanto el coronovirus nos está prestando un oportunidad única para que nos replanteemos la formación del profesorado y la formación laboral, que espero sepamos atender con urgencia.

Los robots reporteros necesitan aprender accesibilidad

Robot escribiendo un artículo en un portátil.

Me impulsa a escribir esta entrada en mi blog, un mensaje enviado por Ignacio Agulló a la lista del capítulo español de la Internet Society (ISOC) con el asunto: Robots periodistas. En el mensaje alude al primer robot periodista utilizado por la Lusa, agencia de noticias portuguesa, que diariamente redacta dos nociticias relativas a la apertura y cierre de la bolsa de ese país ibérico.

La noticia la publicaba, antes de ayer, Sapo: Robôs também já escrevem notícias em Portugal. Estão a estagiar na Lusa y al hacerse eco de ella, Ignacio, reflexionaba:

Es el primer ejemplo que conozco de periodistas automáticos, pero con certeza no será el último. A partir de ahora la profesión periodística pasa a formar parte de un conjunto de profesiones como la atención al cliente, los cajeros bancarios, la difusión de publicidad encubierta en Twitter o la venta de bebidas, donde la labor profesional se reparte entre humanos y máquinas.

Ciertamente no será el último y desde luego no es el primero, quizás sea el primero en trabajar en Portugal, pero en el mundo desde hace tiempo ya vienen trabajando varios bots en la generación de noticias.

La Associated Press (AP) fue una de las primeras en adoptar un bot en 2014 al llegar a un acuerdo con Automated Insights, empresa especializada en software de generación de lenguaje que produce miles de millones de historias al año generadas por máquina.

Pero quizás el primer periodista robot con nombre propio fue Cyborg, que trabaja para Bloomberg News, especializado en información financiera. Nadie más rápido, preciso e incansable, permitiendo a sus dueños competir con otras agencias de noticias e incluso con los fondos de inversión que compiten por ofrecer a sus clientes nuevos datos constantemnte.

Sobre dichos fondos Ignacio Agulló plantea que:

Sabemos desde hace años que el manejo de fondos a cortísimo plazo (lo que en inglés llaman «daytrading«) está en manos de inteligencias artificiales, pues nadie puede reaccionar ante los vaivenes del mercado más rápido que una máquina. A partir de ahí podemos imaginar que llegue a haber máquinas inversoras que lean lo escrito por la máquina periodista para tomar sus decisiones. Máquinas hablando con máquinas.

Volveré sobre ello más adelante, pero sigamos con la relación de bots periodistas y hasta dónde hemos llegado.

Heliograf es el nombre del bot que utiliza The Washintong Post y que en su primer año, 2016, produjo nada más y nada menos que 850 artículos. Artículos extensos y tweets, si bien, sobre cuestiones basadas en datos (fútbol americano) y de los que una inteligencia artificial puede destacar los principales hechos y las cifras más relevantes. El siguiente trino, por ejemplo:

Tanto hemos avanzado ya en el uso de robots redactores que incluso existe un premio que ganó el año pasado, precisamente, Heliograf o mejor dicho, el Post. Se trata de la categoría de Excelencia en el uso de Bots, de los premios anuales Biggies, que reconocen los logros en el uso de big data e inteligencia artificial.

Por su parte Forbes viene usando a Bertie, que no es una robot sino un gestor de contenidos (CMS por sus siglas en inglés) dotado de inteligencia artificial y que proporciona a sus redactores una especie de traje biónico, sugiriéndoles temas de tendencia, metáforas para enriquecer sus escritos y recomendaciones para que sus titulares sean más atractivos y convincentes.

En términos generales los robots están siendo usados más como un apoyo para el periodista que como un ente que pueda reemplazarle, al menos por el momento. Los robots pueden ser más rápidos a la hora de extraer información y alertar sobre determinadas cuestiones como las subidas y bajadas de la bolsa, un terremoto o un asesinato, que es por ejemplo para lo que se usa en The LA Times. Pero un buen periodista es mucho más que un extractor de datos y cifras. Un buen periodista es capaz de contar una historia que emociona, que llega al lector o espectador. Un buen periodista analiza, critica, saca conclusiones personales.

Además, aún es necesario entrenar a los bot para que nos se dejen engañar. Por ejemplo en Bloomberg los reproteros y editores han de dedicar tiempo a impedir que Cyborg caiga en las tácticas de las empresas que presentan sus datos de una manera «creativa».

Aunque, por otra parte, la inteligencia artificial está ayudando también a detectar los llamados «deep fakes», esas imágenes de personas que no son realmente ninguna persona o esos vídeos, por ejemplo el de Obama que hemos visto todos, que no son realmente esa persona, creadas por alguna otra inteligencia artificial. A ello está contribuyendo otro grande del periodismo, The Wall Street Journal.

La inteligencia artificial se está usando en algunos diarios de todo el mundo para otras tareas también, tareas administrativas o de gestión de usuarios, para búsqueda e indización, etc.; como lo hace, por ejemplo, The New York Times que la utiliza para generar boletines personalizados, ayudar en la moderación de comentarios y para la localización de imágenes. Pero esa es otra historia. Historia que abordaré en otra entrada porque en realidad llevo meses, muchos meses, pensando hacerla.

Centrándonos en la generción de contenido lo que a mí me preocupa va en la línea de lo que Caswell apunta en las conclusiones de su artículo Automated Journalism 2.0: Event-driven narratives From simple descriptions to real stories :

Las investigaciones futuras sobre periodismo automatizado no solo deben abordar preguntas sobre la calidad de los textos automatizados en relación con los textos escritos por humanos (el software NLG ─Natural language generation─ ya es de calidad comparable (ver Graefe et al. 2016)), sino que también deben examinar cómo los periodistas y las organizaciones de medios pueden deliberadamente modelar los datos estructurados utilizados por el software NLG para avanzar en la sofisticación del periodismo automatizado. Del mismo modo, las preguntas éticas que se hacen actualmente sobre aspectos de los datos en el periodismo, como el origen, la selección y el uso de los datos (Zion y Craig 2014), el sesgo y la objetividad (Gillespie 2014), y la transparencia algorítmica y la responsabilidad (Diakopoulos 2015), pueden necesitar ser ampliadas para incluir preguntas sobre los modelos de datos utilizados para capturar esos datos periodísticos.

Automated Journalism 2.0: Event-driven narratives. From simple descriptions to real stories

Para mí una cuestión fundamental es cómo se están generando los modelos de datos y qué tienen o no en cuenta. Qué prejuicios y sesgos les estamos transmitiendo a los robot periodistas y qué debemos hacer para evitar la generación de sesgos y discriminaciones. En definitiva ¿les estamos enseñando accesibilidad, tolerancia y aceptación de la diversidad?

Mi teoría es que es imprescindible enseñar accesibilidad a los humanos para que adquieran la empatía necesaria para no transmitir sesgos dañiños a los robots que ellos crean. Así lo expuse en Tolerancia y aceptación de la diversidad, factores clave para una sana inteligencia artificial, conferencia que impartí en DiverEduTec 2018 y en los artículos científicos: Responsive and responsible higher education through advanced technology y Accessibility, biases and ethics in chatbots and intelligent agents for education.

Pero aquí, además, hablamos de que esos robots generan contenidos que han de se publicados y, por tanto, han de presentarse cumpliendo con los requisitos de accesibilidad, así que deben aprenderlo también.

En el caso de ese trino del Washington Post la imagen que lo acompaña parecer ser estándar, es decir, una imagen que identifica al diario pero que no ha sido elegida por estar relacionada con el conetenido de la noticia. Pero imaginemos que el bot puede ir más alá y puede elegir la imagen adecuada para acompañar e ilustrar el artículo que acaba de redactar. En ese caso ha de proporcionar a los lectores el correspondiente texto alternativo, que ha de redactar también. Para la cuál necesita no sólo ser capaz de expresar de la mejor manera posible en qué consiste la imagen sino seguir las reglas sobre creación de textos alternativos. USA Today ha usado ya una inteligencia artificial para generar vídeos cortos. Debería, por tanto, ser capaz de generar también el texto alternativo, los subtítulos y la transcripción si son necesarias.

Pero es más, sin irnos a tal sofisticación que supone el uso o la generación de imágenes, en cualquier texto, en este mismo, es necesario aplicar ciertas reglas de accesibilidad. Cosas tan simples como indicar el idioma de textos que se incluyan en otro distinto a principal de la página o crear los títulos y subtítulos de manera que se aniden correctamente.

Por tanto, creo que es imprescindible que enseñemos a todos esos robots y no sólo a los humanos que los crean los principios y criterios de accesibilidad para contenidos digitales.

En esta entrada he hecho referencia a los bot que usan diarios de Estados Unidos, pero ocurre también en otros países. En China, por supuesto, desde 2017; pero no es objeto del articulo hacer una estudio de la historia del uso de bot en el periodismo mundial sino hacer una llamado esa necesidad de formar a los bot en la creación de artículos y contenidos que cumplan con los criterios de accesibilidad de manera que resulten útiles para todos, incluyendo a las personas mayores y con discapacidad.

Referencias

Para la elaboración de este artículos me he basado en las siguientes publicaciones:

Un nuevo contrato para la web

De izquierda a derecha: Emmanuelle Gutiérrez y Restrepo, William Loughborough, Charles McCathie Nevile, Tim Bernes-Lee.
La autora, Emmanuelle Gutiérrez y Restrepo a la izquierda y a la derecha Sir Tim Bernes-Lee el día de su doctorado honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid. Entre ambos, William Loughborough y Charles McCathie Nevile.

El sueño de una web como elemento de unión y bien para la humanidad se está desmoronando.

En su conferencia del doce de octubre de 1995 «Hypertext and Our Collective Destiny», Sir Tim Bernes-Lee compartía su sueño:

Quizás debería explicar de dónde vengo. Tenía (y todavía tengo) un sueño de que la web podría ser menos un canal de televisión y más un mar interactivo de conocimiento compartido. Lo imagino sumergiéndonos en un ambiente cálido y amigable hecho de las cosas que nosotros y nuestros amigos hemos visto, escuchado, creído o descubierto. Me gustaría que acercara a nuestros amigos y colegas, ya que trabajando juntos en este conocimiento podemos llegar a una mejor comprensión. Si los malentendidos son la causa de muchos de los problemas del mundo, entonces ¿no podemos resolverlos en el ciberespacio? Y, una vez resueltos, dejarlos para aquellos que siguen el rastro de nuestro razonamiento y suposiciones para adoptarlas o corregirlas.

El trabajo web inicial fue impulsado en gran medida por mi trabajo en proyectos con personas en sitios remotos. Estas personas tenían un gran entusiasmo, pero poco tiempo o presupuesto para viajes. (Además, como tecnólogos, todos querríamos centrarnos en los problemas técnicos, dejando la interacción humana a lo estrictamente necesario.) El sueño es que si todos trabajan día a día usando la web como su cuaderno, correo y calendario, (tal como el sistema NLS / Augment de Englebart lo permitió, por ejemplo), los problemas de escala de equipos y organizaciones podrían resolverse de alguna manera. Esto es un sueño.

Hypertext and Our Collective Destiny

Ahora, catorce años más tarde, ve claramente que algunos están aprovechando la web para llevar al mundo a una distopía digital y que es necesario hacer algo al respecto para evitarlo.

Por ello ha creado un grupo de trabajo centrado en elaborar y poner en marcha un plan de acción global contra las noticias falsas, violaciones de privacidad y manipulaciones políticas que están destruyendo el sueño y convirtiendo la web en una pesadilla.

El Contrato para la web, que puede suscribirse tanto a título personal, particular, como en nombre de una empresa, entidad de la sociedad civil o gobierno, consta de 9 principios y 76 cláusulas, divididos los principios en tres para cada uno de los actores principales, como sigue:

Gobiernos
Empresas
Ciudadanos

¿Se ha tenido en cuenta la accesibilidad? ¡Por supuesto que sí!, queda incluida en el principio 7 dirigido a todos los ciudadanos, en su cláusula primera y única:

  1. Mediante la participación activa en la construcción de la Web, incluyendo el contenido y los sistemas disponibles a través de ella​, como, por ejemplo:
    1. El impulso y fomento del uso de licencias abiertas para compartir información de interés público.
    2. El intercambio de buenas prácticas y pautas para ayudar a crear y desarrollar una Web centrada en las necesidades de la ciudadanía.
    3. La defensa de las tecnologías estándar y de carácter abierto y accesible para todas las personas, independientemente de sus capacidades.
    4. La producción o traducción de contenidos a idiomas locales de carácter minoritario.

Quienes han participado directamente en el desarrollo del nuevo contrato para la web pertenecen también a los tres sectores:

  • Gobiernos: Francia y Alemania
  • Sociedad civil: Wikimedia, Avaaz, CIPESA, Web Foundation, The NewNow
  • Empresas: Pango (anteriormente conocida como AnchorFree), Google, Microsoft

El contrato está siendo respaldado por las grandes empresas, entre ellas Facebook y las mencionadas Google y Microsoft. Pero algunas de ellas es posible que no se mantengan mucho tiempo en la lista, ya que quienes respalden el contrato deben demostrar que están implementando sus principios y trabajando en soluciones para los problemas planteados o se serán eliminados de la lista de patrocinadores. Tal como alerta The Guardian: Si la estipulación se aplica correctamente, algunos pueden no durar mucho. Un informe de Amnistía Internacional acusa a Google y Facebook de «permitir daños a los derechos humanos a escala de población». El informe se produce semanas después de que se descubriera que Google había adquirido los registros de salud personales de 50 millones de estadounidenses sin su consentimiento.

Con motivo del 25 aniversario de la Web Sir Tim Bernes-Lee dio una charla TED en la que ya apuntaba sobre la necesidad de crear una Carta Magna par la web:

Ahora tú también puedes adherirte tanto a título particular como en representación de tu entidad o empresa y espero que contribuyas cumpliendo con todos los principios que se espera cumplas, en especial el de la accesibilidad, por supuesto 😉

El derecho de las personas a ser escuchadas

Titulo esta entrada con el mismo título de la nota que compartió María Jesús Rosado, compañera de la Asociación Icono 14, asociación de investigadores en comunicación, sobre su participación en un «conversatorio» celebrado en Chile recientemente: Nuevas mediciones de satisfacción y evaluación de servicios en pobreza.

La lectura de esa nota es la que me ha impulsado a escribir esta entrada, porque como comenté en el grupo de WhatsApp en el que compartió el enlace, me parece «Fenomenal que se escuche a los usuarios de los servicios. Eso es imprescindible para un diseño usable y accesible».

Uno de los participantes en el conversatorio citado destacó «la necesidad que ha detectado la institución de otorgarle voz a las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, con el objetivo de darles el derecho de ser escuchados para convertirse en protagonistas del diseño de los programas que están dirigidos a mejorar sus vidas. »

Por su parte, María Jesús incidió en que «Hay que desterrar el concepto de beneficencia y caridad, porque estamos hablando de derechos humanos. Es necesario pasar del proteccionismo a la libertad de expresión, ya que lo que la gente necesita, lo sabe la gente»

Mira si seré ingenua que me sorprende que en pleno 2019, tras trece años de publicarse la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), aún haya personas e incluso entidades que trabajan en el llamado tercer sector, que desconocen el concepto de accesibilidad y su alcance.

Mapa de firmas y ratificaciones de la Convención y su protocolo.
Mapa de firmas y ratificaciones de la Convención y del Protocolo. Fuente: Naciones Unidas. Pulsar en la imagen para verla ampliada.

La CDPD, promulgada en 2006, ha sido firmada y ratificado su protocolo en la mayoría de los países. Quizás te sorprenda la situación en tu país al ver el mapa que muestra los que han firmado y ratificado tanto la Convención como el protocolo, los que han ratificado la Convención pero no el Protocolo, los que sólo han firmado la Convención y el Protocolo y los que sólo han firmado la Convención. No voy a entrar aquí en la diferencias, pero son importantes.

Esa convención exige que se aplique la accesibilidad en el diseño de servicios y productos, para que las personas con discapaciad no resulten excluidas. Pero lo que me sorprende, digo, es que haya tantos y tantos actores de la sociedad civil que aún no han integrado en sus competencias la accesibilidad. Porque, precisamente, si lo hubiesen hecho no estarían planteándose la necesidad de escuchar a esa misma sociedad, a los usuarios, beneficiarios, en definitiva a todas la personas, a la hora de llevar a cabo el diseño de servicios sociales.

Que pueda ser un titular o que haya que llamar la atención sobre la necesidad de escuchar a las personas es lo que me llama poderosamente la atención. Porque si el concepto de accesibilidad estuviera suficientemente difundido e integrado en nuestro acervo cultural, todas esas personas no lo plantearían como algo novedoso. Si la accesibilidad formara parte de nuestra educación, escuchar a las personas no sería algo que tendríamos que reclamar.

Otra cosa sería discutir cómo se ha de «escuchar» a las personas. Es decir, qué se ha de atender y qué no, quién tiene competencias para hacer esa escucha, qué conocimientos se han de tener para poder ser un escucha válido. Porque al igual que pasa con el diseño de sitios web, por ejemplo, es fundamental incluir desde el diseño la participación de las personas, de los usuarios, en especial de las personas con discapacidad; pero lo que no debemos hacer de ninguna manera es simplemente implementar aquello que esas personas digan. Es necesario escuchar, pero quien escucha ha de tener un conocimiento sobre las estrategias de navegación de las esas personas y sobre las ayudas técnicas o tecnologías de apoyo superior a la que tiene el usuario en cuestión, de manera que pueda detectar cuándo ese usuario está, por ejemplo, ignorando algún elemento.

¿Han de lucir igual los sitios web en todos los navegadores?

La pregunta la plantea Jeffrey Zeldman en su muro en Facebook: «Do websites need to look the same in every browser? » y para ilustrarla usa la siguiente imagen:

Captura de pantalla proporcionada por Zeldman
Captura de pantalla de dos navegadores presentando el mismo sitio web y que lucen muy diferentes.

Aparte de las diferencias que no estoy segura de si se deben a un recorte en la imagen o realmente a cómo presenta el sitio el segundo navegador, es decir, como más cuadrado y con mayor espacio por abajo; lo que realmente me llamó la atención es cómo luce el cuadro, cómo luce la persona retratada en la segunda imagen, que parece desequilibrada mentalmente, con unos ojos muy abiertos y como con rosácea.

Por eso investigué y descubrí que ¡se trata de una obra creada sólo mediante CSS! Lo aclara la autora en los metatags del código fuente:

Vista del código fuente
Vista del código fuente de la página en el que se indica que se trata de un cuadro al óleo creado mediante CSS solamente.

Me resulta asombroso el nivel que han alcanzado las hojas de estilo y los navegadores en su entendimiento y representación de las mismas, desde aquellos años en los que apenas servían para poner algo de color a los textos y posicionar elementos en la pantalla. Hoy en día las hojas de estilo sirven incluso como pinceles para crear una obra de arte.

Precisamente por ello, aunque la mayoría si no todos los que respondían a Zeldman en su muro lo hacían con un rotundo NO, no puedo estar más en desacuerdo… en parte. Es decir, claramente los sitios no tienen que lucir exactamente igual en todos los navegadores, lo fundamental es que cubran al menos la accesibilidad y usabilidad; pero dado el nivel de riqueza pictórica, sí pictórica, que han alcanzado las hojas de estilo, resulta esencial una correcta representación de las mismas. Queda claramente demostrado con la siguiente captura en la que presento el mismo sitio en cuatro navegadores distintos:

Captura de pantalla de cuatro navegadores distintos
Cuatro navegadores representando la misma página: Google Chrorme, Firefox, Microsoft Edge y Opera.

El resultado es asombroso, casi tanto como la obra original. De izquierda a derecha y de arriba abajo: La primera, una representación bastante aceptable, la segunda, nuevamente una desequilibrada con rosácea y con reborde y píxeles en el óvalo del rostro, la tercera una caricatura y encima mal y la cuarta, la mejor de todas, muy delicada y excelente representación.

Desvelo el misterio:

  1. Google Chrome, 78.0.3904.87 (Build oficial) (32 bits)
  2. Firefox Browser 70.0.1 (64-bit)
  3. Microsoft Edge 44.17763.771.0
  4. Opera, 64.0.3417.92

<ironía>Microsoft Edge a la vanguardia siempre</ironía>. Realmente criminal.

Las capturas no permiten ver el detalle. Comprobad por vosotros mismos con diversos navegadores entrando en: Pure CSS Lace

Creo que Zeldman iba precisamente por ahí, que realmente no preguntaba si todos los sitios han de verse igual en todos los navegadores, sino que destacaba la importancia de que los navegadores representen de manera correcta las reglas de las CSS u hojas de estilo.

Definitivamente y siempre ha sido así, Opera es el navegador que mejor implementa los estándares. Aunque aún echo en falta el elemento <link> y cómo lo implementaba Opera.

Y bueno, por otra parte, es realmente asombroso lo que se puede hacer hoy en día con las hojas de estilo, cuando tienes talento y conocimiento. Mi enhorabuena para la artista y experta, realmente experta, en CSS Diana A. Smith. Diana ha sido entrevistada por su trabajo y en el vídeo muestra otras vistas de representación de sus obras en diversas versiones de navegadores, lo que resulta incluso hilarante:

Eysenck’s Personality Inventory (EPI) (Extroversion/Introversion)

The Eysenck Personality Inventory (EPI) measures two pervasive, independent dimensions of personality, Extraversion-Introversion and Neuroticism-Stability, which account for most of the variance in the personality domain. Each form contains 57 «Yes-No» items with no repetition of items. The inclusion of a falsification scale provides for the detection of response distortion. The traits measured are Extraversion-Introversion and Neuroticism. Continuar leyendo «Eysenck’s Personality Inventory (EPI) (Extroversion/Introversion)»

Mitos sobre el aprendizaje

Revistas.

Escribo esta entrada con la finalidad de que me sirva para remitir a ella a todos aquellos compañeros investigadores a los que una y otra vez he de explicarles que eso de los «estilos de aprendizaje» no tiene base científica, que es un mito, que es pura pseudociencia.

Pero no es ese el único mito sobre aprendizaje que circula y circula no sólo por las redes sociales sino también por los artículos «científicos». Está también el de la pirámide del aprendizaje.

Escribiendo mi tesis Accesibilidad no intrusiva en la comunicación audiovisual en la red [0], al estudiar la capacidad de enganche del multimedia, inmediatamente recordé aquello de que «los estudios indican que las personas retenemos el 10% de lo que vemos, el 20% de lo que oímos, la mitad de lo que vemos y oímos, y el 80% de aquello que vemos, oímos y hacemos», así que investigué y descubrí que aunque suena plausible es, en realidad, una afirmación sin base científica alguna y que, muy al contrario, existen estudios que la desmienten, como los de Thalheimer en 2006 [1] y Genovese en 2010 [2].

Son numerosos los sitios dedicados a la educación que siguen promoviendo tal idea. De hecho, para ilustrarla existe una gráfica, una pirámide, que podemos encontrar en artículos como, por ejemplo, «Cómo aprendemos, la pirámide de William Glasser«, del que extraje la imagen que se presenta a continuación y que seguramente os resultará familiar:

Pirámide de Glasser, mito sobre el aprendizaje.
Fig. 1 – Representación gráfica de la falsa pirámide del aprendizaje descrita por Willian Glasser.

Otro mito que me persigue, porque he de alertar una y otra vez a colegas investigadores del campo de la educación y del campo de la informática sobre su falsedad, es el de los llamados «estilos de aprendizaje».

Lamentablemente no existe evidencia científica al respecto, aunque existen miles de artículos que utilizan ese concepto o lo citan y así, creía yo, lo había dejado bien claro en mi tesis. La verdad es que, revisándola para recoger información sobre ello para esta entrada, me he dado cuenta de que no lo expliqué tan claramente como creía, ya que sólo dejé una cita de Najjar [3] sobre la importancia de utilizar el medio más efectivo para presentar cada tipo de información.

Dado que mi tesis se centra en multimedia y según la leyenda de los estilos de aprendizaje hay personas más «visuales» y otras más «auditivas», los multimedia parecen cubrir las necesidades de todos, especialmente cuando son interactivos. Por ello busqué las bases de ese concepto y lo que encontré fue justamente que no podía encontrar ningún estudio que sustente esa idea y en cambio sí estudios que demuestran que no tiene base. Por ello no incluí ninguna de las referencias que encontré, porque en definitiva no iba a usar el concepto. Tristemente, hoy al buscar en mi tesis las referencias rebatiendo el concepto de los estilos de aprendizaje, que como he dicho no expliqué tan claramente como yo creía haber hecho, me he dado cuenta de que me dejé una referencia al dichoso mito en una de las «personas» utilizadas para explicar los beneficios de mantener una secuencia significativa, para la accesibilidad. Error imperdonable que tendré que perdonarme a mí misma Seguramente escribí esa parte antes de haber investigado el concepto y olvidé corregir ese párrafo después.

Muchas veces nos dejamos llevar por lo que otros investigadores creen, sin cuestionarnos si habrán ellos cuestionado antes o no aquello en lo que creen. Por eso pensaba incluir ese concepto en mi tesis, con la idea de que podía servir para apoyar la supuesta necesidad de un usuario de escuchar o percibir visualmente para reforzar el arpendizaje, porque tenía una compañera que había trabajado sobre ese concepto; así que di por hecho que lo habría investigado y de alguna manera para mí quedaba validado. Quizás resulte de interés uno de los artículos que estudié cuando investigaba sobre la solvencia de la idea de los estilos de aprendizaje: «Five Common but Questionable Principles of Multimedia Learning» [4]

Posteriormente, dos años más tarde, se publicó una carta en The Guardian, firmada por 30 neurocientíficos, alertando a la población y pidiendo que no se gaste más dinero en el campo de la educación basándose en ese mito: No evidence to back idea of learning styles [5]. Pero son más los artículos científicos o de divulgación que perpetúan el mito y es triste ver a compañeros cayendo en ello, sobre todo porque en el campo de la investigación deberían ser más rigurosos.

Un buen artículo divulgativo en español sobre esta cuestión es «Neurociencia y el mito de los estilos de aprendizaje» [6] en el que se destaca algo que comprobé por mí misma cuando estuve investigando el tema, una triste realidad: que si haces una búsqueda en inglés obtienes resultados muy distintos a los que obtienes cuando buscas en español. Señal de la flaqueza de la investigación en nuestro idioma. Aunque hoy en día, a partir de 2017, ya hay más información al respecto del mito de los estilos de aprendizaje gracias al llamado que hicieron esos neurocientíficos. Curiosamente, este artículo en español lo descubrí hoy, aunque fue escrito en 2015. Me habría venido fenomenal en aquél entonces. Posiblemente no lo encontré porque hacía búsquedas de artículos científicos, pero también es posible que haya emergido dado que hoy se «habla» más del tema.

Otro, también muy inteeresante, pero en inglés, es «Tackling the ‘learning styles’ myth» [7], que explica de dónde viene el concepto y qué peligro comporta aplicarlo en la educación.

En resumen, que hay muchos mitos en la ciencia por los que muchas veces nos dejamos llevar sin pensar, sin analizar, siguiendo lo que otros escriben o citan, pero deberíamos ser más rigurosos y cuestionarnos siempre de dónde vienen las ideas, qué base científica tienen y si la tienen El hecho de que existan miles de artículos científicos, publicados en revistas indexadas o en las actas de prestigiosos congresos no es base suficiente para respaldar una idea o concepto.

Referencias

  • [0] Gutiérrez y Restrepo, Emmanuelle. 2015. Accesibilidad no intrusiva en la comunicación audiovisual en la web (Tesis doctoral). Universidad Complutense. Madrid.
  • [1] Thalheimer, W. (2006). Bogus Research Uncovered. Obtenido de Work Learning Research: http://web.archive.org/web/20060218144850/http://www.work-learning.com/chigraph.htm
  • [2] Genovese, J. (24 de 03 de 2010). The Ten Percent Solution. Obtenido de Skeptic Magazine, Volume 10 Number 4: http://www.skeptic.com/eskeptic/10-03-24/
  • [3] Najjar, Lawrence J. Multimedia information and learning. Journal of Educational Multimedia and Hypermedia. 1996. pag. 129–150. Recuperado de: http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download;jsessionid=54D9336AFC931C51316DD1AC079E08B8?doi=10.1.1.118.1654&rep=rep1&type=pdf en junio de 2018.
  • [4] Clark, R. E. & Feldon, D. F. (In press for 2005). Five common but questionable principles of multimedia learning. In Mayer, R. (Ed.) Cambridge Handbook
    of Multimedia Learning. Cambridge: Cambridge University Press. Recuperado de: http://www.cogtech.usc.edu/publications/clark_five_common.pdf en junio de 2018.
  • [5] Hood, Bruce et al. 2017/03/12. No evidence to back idea of learning styles. The Guardian. Education. Recuperado de: https://www.theguardian.com/education/2017/mar/12/no-evidence-to-back-idea-of-learning-styles en junio de 2018.
  • [6] Avila, Alejandra. 2015. Neurociencia y el mito de los estilos de aprendizaje. e-leraning, diseño instruccional y WordPress. Recuperado en junio de 2018 de: http://www.alejandraavila.com/neurociencia-y-el-mito-de-los-estilos-de-aprendizaje/
  • [7] Vaughan, Tanya. 2017. Tackling the ‘learning styles’ myth. Recuperado en junio de 2018 de: https://www.teachermagazine.com.au/articles/tackling-the-learning-styles-myth

(Ilustra esta tentrada una foto de Robyn Budlender)

Crear animaciones mediante CSS

Una forma sencilla y rápida de crear animaciones mediante esta aplicación web que se presenta también como extensión para Chrome. Se trata de Keyframes.

Muy útil aplicación y, además, gratuita. Pero no olvidéis tener cuidado con no crear puntos que llamen tanto la atención que puedan generar una barrera para personas con déficit de atención y, ofreced siempre la posibilidad de detener cualquier elemento en movimiento